El apéndice y el oro
A propósito del paro histórico que ha vivido San Juan de la Maguana. Un paro que merece ser documentado y estudiado científicamente desde el punto de vista social, económico y político.
Un paro que demostró que, el único poder verdaderamente soberano es un pueblo que actúa unido con un mismo propósito.
La multitud coreó, gritó: ¡AGUA Sí, ORO NO! y ¡NO QUEREMO AQUÍ, LO QUE PASÓ EN COTUÍ!
Este grito popular llamó poderosamente la atención del presidente dominicano Luis Rodolfo Abinader Corona; y provocó que se dejara sin efecto la intención de extraer el oro en esa zona geográfica de la República Dominicana.
Se reitera que, a propósito de este paro histórico, en mi calidad de químico me he puesto a pensar en el papel del oro en la tierra. En el por qué está el oro presente en el suelo.
Y para que se entienda mejor el propósito de este texto se hará uso de una comparación entre el apéndice y el oro.
El apéndice es ese órgano pequeño que forma parte del intestino grueso y cuando se inflama provoca un proceso que se conoce popularmente como apendicitis.
La apendicitis suele tratarse con una cirugía en la que se corta y extrae del cuerpo. Antiguamente, la ciencia no le atribuía ninguna función fisiológica. Se decía, el apéndice no sirve para nada. La ciencia moderna ha observado varias funciones. Hoy se sabe que el apéndice es un almacén de bacterias beneficiosas, contribuye al aumento del sistema inmune y quienes lo poseen suelen recuperarse más rápido de las infecciones intestinales de quienes no lo poseen.
Por razones puramente económicas y comerciales el oro se extrae de la tierra. Al igual que el apéndice, es posible que el oro esté desempeñando una función en el suelo que actualmente la ciencia desconoce.
El oro se utiliza en la joyería y en la industria tecnológica. Debido a sus propiedades físicas y químicas el oro es un excelente conductor de electricidad. Por tal razón, forma parte de los chips, o cerebros electrónicos que mueven al mundo de la informática y de la inteligencia artificial.
Ante la situación de incertidumbre geopolítica mundial el oro se ha convertido en la mercancía más segura para mantener el valor de los activos que se poseen.
Sin embargo, pocos han observado que la presencia de oro se encuentra mayoritariamente en zonas de alta vegetación donde se produce agua. Nótese que en la mayoría de lugares en el mundo coincide que hay aguas superficiales o subterráneas, abundante vegetación y, en consecuencia, un clima que garantiza que se cumpla con mayor facilidad que se cumpla con el ciclo del agua.
Donde hay oro, el clima permite la existencia de un ecosistema con mayor biodiversidad. Si hay oro en la tierra entonces en la superficie se podrán observar una gran diversidad de animales y plantas.
Por tanto, y a pesar de su nobleza, se puede llegar a pensar que la capacidad del oro de conducir electrones facilita los procesos de absorción del nitrógeno, fósforo y potasio que hacen posible o facilitan la vida vegetal.
Es muy probable que, la acción conjunta de los microorganismos en la descomposición de la materia orgánica más el oro como promotor o catalizador de reacciones en el suelo está directamente relacionada con la vegetación de una zona geográfica.
En consecuencia, el oro estaría formando parte de un proceso en el que se promueve la producción de agua ya que facilita la nutrición de las plantas que contribuyen a regular el clima.
En pocas palabras, se piensa que el oro permanece inerte en la tierra, como que no sirve de nada para ninguna especie mientras está en el suelo. La realidad es que, quizás, sus funciones específicas son desconocidas actualmente. Y la mejor evidencia es que, después de explotar un terreno, por más que se utilicen mecanismos de remediación, ese terreno nunca vuelve a ser igual. Ya que se le ha quitado el oro junto con otros minerales que facilitaban una conductividad eléctrica específica que garantiza la existencia de un tipo de diversidad biológica y un clima propicio para el ser humano.
Ojalá que los sectores políticos y económicos más poderosos de la República Dominicana entiendan que desde que llegó Cristóbal Colón en 1492 hasta el presente año 2026, la extracción de oro sólo ha beneficiado a los europeos. Parte de los europeos se han mudado a Norteamérica y desde Norteamérica se siguen beneficiando.
Lo que se está diciendo es que, posiblemente, el oro es un promotor de la producción de agua dulce. La vida humana es posible sólo con agua. Cuidar el agua es cuidar la vida.
El autor es doctor en ciencias químicas y reside en Santiago de los Caballeros. huco71@gmail.com
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