Desintoxicación digital: qué hacer cuando las redes sociales dejan de ser un refugio
En los últimos meses, reducir la actividad en redes sociales se ha convertido en una decisión cada vez más común. Dejar de seguir cuentas, consumir menos contenido o no preocuparse por el algoritmo ya no es visto como desinterés, sino como una señal de agotamiento digital.
Cada vez más usuarios expresan públicamente su intención de desconectarse para reconectarse con la vida cotidiana. Esta conducta puede estar vinculada a una sobrecarga mental y emocional provocada por el exceso de información, según explica la psicóloga Abril Arias.
La especialista señala que muchas personas han optado por abandonar o limitar el uso de redes sociales al percibirlas como un foco de estrés, angustia y ansiedad. La búsqueda constante de aprobación mediante “likes” y comentarios positivos puede condicionar el bienestar emocional. En algunos casos, incluso, profesionales recomiendan reducir su uso cuando se pierde la sensación de libertad personal.
Arias, presidenta de la Asociación Dominicana de Profesionales de la Psicología, advierte que la comparación constante con influencers y creadores de contenido también impacta la autoestima. Las imágenes idealizadas y el uso de filtros pueden generar expectativas irreales y sentimientos de insuficiencia en quienes no logran replicar esos estándares.
Frente a este panorama, la experta propone como primer paso reconocer la posible dependencia tecnológica. A partir de esa conciencia, recomienda establecer límites claros, como crear una agenda diaria y asignar horarios específicos para el uso del celular. Algunas personas optan por apagar el dispositivo temporalmente para disminuir la ansiedad.
También aconseja desconectarse de los dispositivos al menos dos o tres horas antes de dormir, a fin de evitar la sobreestimulación cerebral que dificulta el descanso.
Otra estrategia consiste en reflexionar sobre el impacto real del uso constante del teléfono. Preguntarse si revisar el celular cada minuto aporta bienestar o afecta la salud mental puede ayudar a tomar decisiones más conscientes.
Entre las actividades sugeridas para reducir el tiempo frente a la pantalla están la lectura frecuente, la resolución de sudoku, los juegos de mesa y los rompecabezas, que estimulan las habilidades cognitivas.
Aprender un nuevo idioma o practicar ejercicio físico también contribuye a salir del entorno digital. Caminar en el parque, montar bicicleta, correr o realizar senderismo son opciones que favorecen tanto la salud mental como la física.
El arte representa otra alternativa. Tocar un instrumento, asistir a clases de pintura o dedicarse a manualidades permite desarrollar habilidades creativas lejos de la pantalla. Asimismo, escribir poemas o llevar un diario personal puede fortalecer la expresión emocional.
Sin embargo, la recomendación principal es fortalecer el contacto humano. Conversar con familiares, compartir con amigos y participar en actividades comunitarias o voluntariado son acciones que ayudan a reconstruir vínculos reales y reducir la dependencia digital.
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