¿Puede la inteligencia artificial producir conocimiento?
En un salón de profesores universitarios hubo una interesante discusión académica sobre la pregunta que titula este texto. Docentes de diferentes áreas del conocimiento opinaron unos a favor y otros en contra.
Conviene aclarar que la inteligencia artificial ha sido objeto de estudio por investigadores de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Por cuya razón conviene citar el siguiente texto tomado de un artículo publicado a finales del año 2023 por Edwin Santana que a su vez ha referenciado a Andrés Merejo, ambos docentes de dicha Facultad.
“La inteligencia artificial es un campo de estudio que surge en la década de 1950 en el seno de la informática, la ciencia del tratamiento de la información y la comunicación para fines aplicados o técnicos. No obstante, por la amplitud aspiracional de aquel campo de estudio, que no es menos que lograr máquinas que sean capaces de emular las actividades humanas que se consideran “inteligentes”, el de la Inteligencia Artificial (IA), no es campo unidisciplinar, sino que se nutre activamente de todos los saberes que de alguna manera puedan aportarle a la consecución de tan ambiciosa meta, entre lo que se encuentran, de una manera muy fundamental, la matemática, la lógica y la neurociencia (Merejo, 2023a; 2023b)”.
En pocas palabras, la inteligencia artificial pretende que una computadora se comporte como un ser humano. Esto es, que aprenda, que razone y que tome decisiones.
Entonces, ¿Puede la inteligencia artificial producir conocimiento?, la respuesta corta es no. La inteligencia artificial no puede producir conocimiento. Esto se debe a que la propia definición de conocimiento exige la presencia humana.
El conocimiento es de naturaleza abstracta, inmaterial. Esto significa que no puede expresarse con átomos y moléculas. Por esta razón es muy difícil que pueda ser enfocado desde un punto de vista puramente químico. Aunque estudios modernos de neurociencias están estableciendo ideas diferentes.
El conocimiento se produce como resultado de la relación entre una persona que conoce (sujeto cognoscente) y un objeto (fenómeno o situación independiente de la persona que conoce).
El párrafo anterior implica que, mientras no se supere esa concepción filosófica, el conocimiento científico es esencialmente humano y se obtiene exclusivamente a través de la ciencia.
Si bien es cierto que con la inteligencia artificial se puede generar información desconocida para el ser humano, también es cierto que esa capacidad de generación de nueva información es posible porque un ser humano dirige el proceso guiando con instrucciones a la computadora que previamente ha sido alimentada con información humana. He aquí un aspecto fundamental, la inteligencia artificial no es independiente, autónoma.
De aquí que, la inteligencia artificial sea en la actualidad, una herramienta informática que le permite a muchas personas realizar actividades que requieren de capacidades que esas mismas personas aún no han desarrollado. Ejemplo, una persona que no ha desarrollado su capacidad para realizar un dibujo con calidad. Esa misma persona aprendió a dar una instrucción a una inteligencia artificial. Con esa instrucción consigue que la computadora genere un dibujo con mayor calidad que el dibujante promedio que sí ha desarrollado esa capacidad humana.
Y es aquí donde se debe encontrar un equilibrio entre las acciones humanas que pueden considerarse correctas y la introducción de esta tecnología en todos los aspectos de la vida en sociedad. Esto es, entender que hay que cuidar los aspectos éticos sin descuidar la implementación de la inteligencia artificial en todas las actividades técnicas y profesionales. Al final, un profesional de esta época está obligado a conocer y desarrollar competencias digitales en general.
En síntesis, la inteligencia artificial no puede producir conocimiento mientras se asuma la definición clásica del conocimiento. En consecuencia, el conocimiento científico es exclusivamente un producto humano. De aquí, que el conocimiento científico solamente es posible cuando existen átomos y moléculas organizados de forma humana.
El autor es doctor en ciencias químicas y reside en Santiago de los Caballeros. huco71@gmail.com
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